El recuerdo de Mercedes Sosa a 11 años de su muerte

Este 4 de octubre se cumplen 11 años de la partida de Mercedes Sosa, la voz del folclore argentino que quedó marcada a fuego en la cultura latinoamericana.

El 18 de septiembre de 2009, «La Negra» ingresó al Sanatorio de la Trinidad, en el barrio Palermo de Buenos Aires, con una falla cardiorrespiratoria por un decaimiento producido por la enfermedad de Chagas-Mazza que sufría desde hacía 30 años, afección que entorpece el correcto funcionamiento del corazón. Su estado de salud se volvió crítico el 2 de octubre, y finalmente, dos días después, su cuerpo dijo basta a los 74 años. Sus restos fueron velados en el Congreso Nacional. El mundo de la música quedaba de luto, pero su legado fue eterno.

Entre lágrimas, aplausos y canciones, una multitud la despidió en las calles de Buenos Aires. Miles de personas esperaron la salida del cortejo fúnebre del edificio del Congreso, donde fue velada durante 24 horas con honores sólo reservados a las más reconocidas personalidades de la política, cultura y su familia.

En su recorrido hacia el cementerio de Chacarita, donde fueron cremados sus restos, cientos de admiradores la recibieron bailando chacareras y al grito de «No se va, la Negra no se va».

Mercedes Sosa junto a Jaime Torres, Ariel Ramírez y Felix Luna, referentes de la música popular argentina, a fines de los sesenta.

El 13 de octubre, tal como fue su última voluntad antes de su fallecimiento, parte de las cenizas fueron esparcidas en el cerro San Javier de Tucumán, su provincia natal.

El 19 de octubre del mismo año, otra parte de las cenizas de “La Negra”, fueron arrojadas en las aguas del canal de riego Cacique Guaymallén de la capital mendocina, mientras la gente tiraba flores sobre el cauce como despedida.

La ceremonia, fue un ritual sencillo y corto pero muy emotivo que convocó a más de 4.000 personas. Familiares de Mercedes, liderados por su hijo Fabián y su sobrino «Coqui» Sosa, que, junto a artistas mendocinos y nacionales, vivenciaron una despedida popular entre llantos y sonrisas.

Sus restos quedaron y fueron esparcidos en sus ciudades adoptivas y natal, sin embargo, su música, es una obra que será siempre recibida y adoptada con honores en todas partes.

Tras una extensa y dedicada trayectoria, en la que tuvo colaboraciones con cientos de artistas de Argentina y el continente, a Mercedes Sosa se la recordará para siempre como La Voz de América Latina.

La Negra y Charly García, a quien quería como un hijo adoptivo.

«Al Jardín de la República», «Canción con todos», «Alfonsina y el mar», «Como la cigarra», «Zamba para no morir», «Solo le pido a Dios», «Todo cambia», «Duerme negrito», son sólo algunos de sus temas que conforman el cancionero que hasta la actualidad forma parte de nuestra cultura.

Entre sus discos se destacaron Canciones con fundamento (1965), Yo no canto por cantar (1966), Mujeres argentinas (1969), Homenaje a Violeta Parra (1971), Cantata sudamericana (1972), Mercedes Sosa interpreta a Atahualpa Yupanqui (1977), Mercedes Sosa en Argentina (1982), Alta fidelidad (1997), su interpretación de la Misa criolla (2000) y Cantora (2009), su último trabajo, lanzado poco antes de su muerte, es un álbum doble donde interpreta 34 canciones a dúo con destacados cantantes iberoamericanos, y cierra con el Himno nacional argentino.

«La voz de América Latina», es una de las intérpretes más representativas de la música popular latinoamericana, si no es la «más representativa». No alcanzaría esta nota para hacer un repaso completo por su extensa obra. La madre de la música, es parte de nuestra cultura y del inconsciente colectivo que vivirá por siempre a través de sus potentes mensajes que se transformaban en poesía con letra y música.

Haydée Mercedes Sosa nació en San Miguel de Tucumán en fecha patria: el 9 de julio de 1935. Llegó a la música siendo una niña, primero como profesora de danzas nativas. Luego, radicada en Mendoza, junto a quien fue su primer esposo y padre de su único hijo, el compositor mendocino Oscar Matus, se sumó al movimiento del Nuevo Cancionero en Mendoza, con Matus, Armando Tejada Gómez y Tito Francia, entre otros. «La gran voz cantante», avanzaba en su carrera a pasos agigantados, posicionándose como un referente de la música folcklórica.

Esos primeros pasos, marcaron un camino que sólo fue en ascenso, sembrando y cosechando éxitos y colegas que la distinguieron como una de las personalidades más queridas en el medio artístico desde Gustavo Cerati, Charly García, León Gieco, Jaime Torres, Félix Luna, y muchos artistas más. Sus letras se impregnaron de denuncias, luchas sociales y un amor profundo por su cultura.

La música de Mercedes viajaba desde el folcklore, pasando por el rock, pop y hasta bossa nova. Su generosidad y humildad artística fue una virtud de pocos. En palabras de la propia cantora, sobre una pregunta que le realizó un periodista chileno en una entrevista donde le consultó qué opinaba de que sus canciones y las de otros artistas fueran interpretadas por otros músicos, respondió: “La gente compone las canciones, pero no son más los dueños ellos, los dueños son el pueblo, los pueblos del mundo”.

Mercedes en 1967.

No era raro verla compartir sus saberes, aconsejando y elogiando a sus colegas, como en la previa de la grabación «Zona de promesas» junto a Gustavo Cerati para su disco «Cantora» de 2009.

“La Negra”, no sólo transitó un camino de logros y alegrías, también padeció. Desde rupturas y desengaños amorosos, sus canciones se tiñen de una militancia por los pueblos y los derechos. A Mercedes le tocó vivir un exilio en tiempos de dictadura y también tener que volver con miedo y muchas vicisitudes cuando todavía los militares seguían ejerciendo su despotismo.

Mercedes, con su sensibilidad y rapidez para responder sin pelos en la lengua las entrevistas, forjó una personalidad que a donde fuera, siempre era bien recibida en Tucumán, Buenos Aires, Mendoza, París, Madrid o donde eligiera vivir. Lamentablemente, La Negra, se fue más temprano que tarde.

«Un artista debe ser libre de cantar lo que quiere, como quiere y donde quiere», afirmaba Mercedes. Ella eligió cantar a su territorio y a su tiempo. A su patria, a la democracia, a la libertad y a los humildes.

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